Hoy vengo a recomendar un libro que intenta respoder a la eterna pregunta sobre si puede existir una casta amistad entre un chico y una chica sin amor o sexo de por medio. De forma coherente, con una dosis de ironía y un perfecto humor inglés, Sisman sabe hacer de las situaciones reales -y como no, dispares- su fuente de inspiración para su novela, titulada "Solamente amigos".SINOPSIS:
Freya es una mujer guapa, inteligente y muy, muy independiente. El día que su novio, Michael, le dice que no están hechos el uno para el otro, Freya empieza a replantearse cómo hay que vivir con los hombres... o sin ellos. Sin pareja y sin apartamento de la noche a la mañana, por suerte cuenta con algunos buenos amigos que nunca le han fallado.
Es el caso de Jack, un joven escritor que se ha quedado sin inspiración, un conquistador que ve en cada mujer una hermosa aventura, siempre que esta sea pasajera. Cuando Freya se instala en el apartamento de Jack «hasta que encuentre algo mejor», ninguno de los dos sospecha el calvario que les espera. Desde la maquinilla de afeitar hasta qué noches deben despejar el terreno para que el otro invite a sus ligues, todo se convierte en un motivo de disputa.
Hay algunas cosas que los hombres nunca entenderán, y hay otras que las mujeres nunca querrán entender. Pero si en el fondo existe una amistad autentica a prueba de bombas, no hay nada que no se pueda arreglar. Porque entre un hombre y una mujer que solo son amigos, las cosas están siempre muy claras. ¿O no?
Cuando Michael invita a Freya a cenar, ella cree que va a pedirle que se case con él. Su tono de voz por teléfono, su restaurante favorito, y una "tenemos que hablar" hacen que vea campanas de boda y olorosas flores blancas por todos lados. El caso es que Michael no queire casarse, sino todo lo contrario: Piensa dejar a Freya debido a su "incompatibilidad como pareja", aunque Freya intuye que "mami" ha tenido algo que ver -de hecho, bastante que ver-.
Sea como sea, el caso es que de la noche a la mañana Freya se ve en la calle, con una maleta desvencijada y apenas dinero. Es entonces cuando recurre a Jack, su mejor amigo. Jack es un escritor famoso, hijo de un ricachón neoyorkino, que lleva años trabajando en su segunda novela sin encontrar la musa inspiradora necesaria para lograr terminarla. Mientras busca esa "perdida" inspiración, Jack pasa el día bebiendo cerveza con sus amigos, yendo a timbas de cartas ilegales, y codeándose con jovencitas a las que emboba con su gran atractivo de escritor bohemio para luego deshacerse de ellas.
Pese a sus dispares personalidades, la amistad que Jack y Freya mantienen desde hace años -más de una década- permanece inalterable, superando discusiones, diferentes puntos de vista o incluso la edad -Freya es diez años mayor que Jack-, por lo que se consideran los amigos más estables y fieles del universo.
Todo empieza a tambalearse en el momento que Freya convence a Jack para compartir casa "hasta que encuentre algo mejor". Ser amigos era perfecto hasta que las cuchillas Jack aparecieron llenas de pelos femeninos, deben turnarse para traer a sus ligues a casa o, todavía peor, cuando la ropa interior de Freya aparece tendida descaradamente en el jardín, expuesta para todos los públicos.
Llegados a éste punto, ambos encuentran motivos suficientes para echarse los trastos el uno al otro, sin saber que del odio al amor sólo hay un paso, ¿verdad? Porque, dejémoslo claro, Freya y Jack son... ¿solamente amigos?
Esta novela es un poco convencional, pero que sabe reflejar sin andarse por las ramas el quid de la cuestión, ¿es o no factible las amistades entre el sexo opuesto? Es inevitable que, tanto hombres como mujeres tengamos estilos de vida diferentes, pero, ¿es imposible llevarnos bien hasta el punto de forjar una amistad duradera?
